Crónica de un escuchante
El Dúo Salteño, con motivo de la celebración de los 40 años desde su primer encuentro, se presentó este sábado 21 en Salta, y el domingo 22 en Jujuy. A pesar del frío, la gente fue llegando a las salas un rato antes para ver a los amigos y conocidos ir apareciendo, expectantes, a volver a escuchar la magia de La Pomeña , la belleza de Zamba de la Viuda , en fin, la consagrada poesía del repertorio interpretada por las voces insospechadas de Patricio, y las alturas apunantes del Chacho, en ese magistral estilo musical y técnico que es el Dúo Salteño. Y a pesar de los nostálgicos que coparon los teatros, el Dúo no les dio el gusto completo, o por lo menos no como erróneamente intuían: si algo caracterizó siempre a esta formación, ha sido la constante innovación, el descubrimiento de sonidos permanente, y la evolución de su revolución musical. Y ahí quedaron todos: los nostálgicos que venían a una noche de pura tertulia y nostalgia, a un recordatorio de anécdotas, a un muestrario de lo que ya conocemos, de los que ya se grabó, a un repaso de su rica historia y los que no lo habíamos nunca escuchado en vivo. Gratamente para los que no lo sabíamos, o que ni lo imaginábamos, la formación salteña; acompañada por los jóvenes Martín Neri y Carlos Aguilera en bajo y guitarra; volvió a sorprender, porque nos presentaron sus nuevas canciones, como Lloraré, Canción de cuna para el vino, Zamba de la Sirena -estas dos últimas acompañadas por la violista Gabriela Del Cid -o la cueca Remolinos, con nuevos arreglos, con desconocidos conceptos, con frescos condimentos. Y después del vértigo de la cornisa de esos sonidos desconocidos hasta para los conocidos, se vino, ahora sí para placer de todos, la calma y la seguridad de lo conocido : Cartas de amor que se queman, La Pomeña, La Arenosa , Juan del Monte y Madurando Sueños en una nueva y vibrante versión. El Dúo no se conforma con lo hecho y va por más. Fue una noche mágica, de emociones, piel de gallina , acalorados aplausos y ganas de detener el tiempo. Así que todos los nostálgicos, van a tener que volver a afinar el oído, que la capacidad de asombro los vuelva a asombrar, que los contrapuntos hoy están mas alejados, y por ello el choque de las eternas voces al juntarse es cada vez mas fuerte. Porque el Dúo Salteño no volvió para volver. Volvió para seguir.
Calurosamente,
Matías Ubeira

